lunes, 31 de diciembre de 2012

Calidad de Imagen. Image Quality


Siempre ha existido un gran interés sobre la calidad que puede alcanzar un sistema fotográfico. Este hecho es una obviedad en cuanto se entablan conversaciones sobre las ventajas o desventajas de los sistemas digitales frente a los analógicos.

Más allá de conversaciones interminables entre profesionales, amateurs especializados, o simples usuarios del medio fotográfico, que casi nunca llegan a ninguna parte, no por falta de conocimientos precisos sobre el tema, sino por que cada interlocutor suele aportar más de su propia subjetividad que de aspectos mensurables y contrastables.



En fin, más allá de esas opiniones, lo cierto es que, a la par de la evolución de los sistemas fotográficos y fotomecánicos, especialistas en distintas áreas de la ciencia, química, física, óptica, etc., han estado buscando y desarrollando formulas que permitieran medir y determinar valores que definieran distintos aspectos en relación a la calidad de los sistemas de creación de imágenes.

Así, por ejemplo, uno de los trabajos más conocidos, y que han influenciado más en el medio fotográfico, fue la determinación de la curva característica, o curva H&D, denominada así por los científicos Hurter y Driffield que la crearon a finales del siglo XIX.


En este tipo de gráficos se relacionan la cantidad de exposición a la luz y las densidades que un sistema fotográfico puede producir, y es conocido como la primera forma de determinar las capacidades tonales de los sistemas fotográficos.

Sin embargo, todos sabemos que existen más factores que afectan a la calidad de una imagen creada por medios fotográficos. Así por ejemplo, dado que normalmente se asocia la creación de fotografías a la utilización de cámaras, la influencia de las calidades ópticas influye de forma directa en la calidad de la imagen.


Y por otra parte, también sabemos que las distintas formulaciones químicas de los reveladores -en fotografía analógica- afectan directamente a la formación de las partículas que producen las distintas densidades, y por ende, a la calidad en la creación de la imagen.


Por supuesto, este hecho se repite en la fotografía digital ya que los distintos algoritmos de codificación de la señal analógica en señal digital determinan directamente las cualidades y calidades de los códigos binarios que producen los pixeles que representan la imagen.

Por lo tanto, procesar el mismo fichero, por ejemplo del tipo RAW, con distintos programas; ya sean propietarios de la marca de la cámara; ya sean genéricos de uso global; ya sean de gestión libre, producen resultados muy diferentes en relación a la calidad de la imagen que son capaces de producir.

Efecto de dos procesadores digitales sobre la nitidez de la imagen.
De esta manera, y concretando un poco en el tema que nos afecta, podemos decir que cualquier sistema de creación fotográfica se ve afectado por magnitudes mensurables de distinta índole. Por una parte, las magnitudes de carácter óptico como la nitidez o el grado de aberración cromática; por otra, las de carácter fotográfico como el rango dinámico o el nivel de ruido –tamaño de grano en analógico-; y por último, las determinadas por el procesado y las características físico-químicas, o físico-digitales según sea el caso, como son la definición y la precisión en la representación del color.

Podríamos ampliar estos conceptos un poco más si hacemos mención a otros aspectos que definen la calidad de imagen, como por ejemplo la relación entre lineatura, tamaño de punto, y ganancia, en los procesos fotomecánicos. O las resoluciones de impresión de los distintos sistemas de impresión digital.

En cualquier caso, lo que nos interesa saber es que todas estas magnitudes que definen las características de un determinado sistema de creación de imágenes, son mensurables. Así, por ejemplo, cualquiera puede tomar su cámara de fotos, definir un método de trabajo según sea su estilo, y medir la calidad real que puede obtener.



Desde ese punto de partida lo interesante, para sacar el mayor partido a nuestro método de trabajo, sería ir ajustando parámetros; como los perfiles, los filtros o los ajustes, ya sean desde la cámara o durante el procesado de la imagen, y volver a medir los resultados. Esta forma de trabajar facilita la obtención datos precisos para mejorar la calidad de nuestras imágenes en base a información objetiva y mensurable.

Para ilustrar estas ideas podemos tomar por ejemplo la utilización de la sensibilidad de nuestra cámara. Si trabajamos siempre con luz natural, podemos encontrarnos en ocasiones con la necesidad de aumentar la sensibilidad para poder tomar fotografías en condiciones de luz tenue. Observando fotos que hemos hecho anteriormente tenemos la sensación que nuestra cámara (junto a nuestro sistema de trabajo) produce un nivel de ruido muy alto a partir de 800 ISO. La pregunta en este caso sería, cuánto mide ese nivel de ruido.

Gráficos para la medición del ruido, podemos fijarnos en el aumento del ruido en el canal Y de luminancia.


Ahora resulta que, por ejemplo, medimos el ruido que produce nuestra cámara a 400, 800, 1.600, y 3.200 ISO. Y es entonces cuando podemos descubrir cosas curiosas que nos ayudan a mejorar la calidad de nuestras fotos. Así, observamos que entre las dos primeras sensibilidades el aumento del nivel de ruido es significativo, pero que entre los 800 y los 3.200 el nivel de ruido aumenta tan ligeramente que no es determinante ese aumento, para la calidad de imagen.

De esta manera, tenemos la certeza de que, aunque aumentemos la sensibilidad para ganar dos diafragmas a la hora de disparar nuestra cámara en situaciones de luz tenue, no estaremos comprometiendo la calidad de nuestras imágenes cuando necesitamos un poco más de velocidad para que nuestro sujeto no aparezca movido, o cerrar un poco el diafragma para ganar algo en la profundidad de campo (como podéis imaginar esto se basa en un ejemplo real).

Y es esto, precisamente, lo que nos interesa a los que trabajamos extrayendo lo mejor de las imágenes. Desde mi punto de vista, ha dejado de existir el tiempo de un mundo lleno de creencias y mitos, en cuanto a la imagen se refiere, y hemos pasado a un mundo en que las certezas nos muestran el camino. Ya no sirve decir, mira que cámara más buena, o mira cómo imprime mi impresora. Con el advenimiento de la era digital, los sistemas de medición y control de calidad se han sintetizado de tal manera que son accesibles a todo el mundo.


Ya no vale decir, tengo tantos miles de millones de megapíxeles, sino, cómo son esos megapíxeles, qué características tienen y cómo se definen. Quisiera puntualizar que el tamaño es una cosa y la calidad otra. Aunque podemos tener grandes tamaños con gran calidad, que es lo que buscamos todos, y todas.

Bromas a parte, en Clorofila Digital llevamos tiempo trabajando para poder determinar con precisión la calidad de nuestros equipos y así ayudar a todo el que se acerque a nosotros a salir del mundo mitológico de verdades a medias y falsas ilusiones, y pasar al mundo de las ideas claras, los datos objetivos y la precisión en la creación de las imágenes.

Para el año que viene más y mejor, feliz 2013.













miércoles, 5 de diciembre de 2012

"Desierto dentro de Desiertos"



La fotografía ha sido utilizada desde su invención para registrar el mundo que nos rodea. Este hecho encierra en nuestro inconsciente colectivo la idea de observar el entorno, y que mejor manera de hacerlo que viajando.

Eso mismo debieron pensar las primeras personas que utilizaron la fotografía en sus viajes. Así surgieron trabajos como las Excursiones Daguerrianas, recopilación de fotografías tomadas a lo largo y ancho del mundo por fotógrafos contratados por el francés Lerebours, y que según él “représentant les vues et les monuments les plus remarquables du globe”.

Otros pioneros de la fotografía como Roger Fenton, Francis Frith o Maxime Du Camp, retrataron por primera vez esos lugares exóticos solo accesibles con espíritu aventurero y ojos de viajero.

 
Desde entonces, el ancho y vasto mundo ha sido recorrido y fotografiado en todas sus coordenadas, unas veces con una intención meramente espontánea, otras muchas con un sentido científico y, por supuesto, la mayoría de las ocasiones con una aproximación documental, pero hay amantes de la fotografía que exploran el paisaje que nos rodea desde una perspectiva interna.

El maestro © Pablo Pro 2008.

Este es el “Desierto dentro de Desiertos” que nos propone Pablo Pro. Su aproximación a la fotografía de la naturaleza se realiza a través de un viaje de introspección en un recorrido de ida y vuelta entre la realidad externa y las emociones que ésta evoca. Sus fotografías, que podéis ver en el nuestro Showroom, nos muestran un viaje hacia dentro de si mismo mientras recorre el desierto entre Sonora y Chihuahua.

En ese desierto físico Pablo explora sus propias sensaciones con la claridad de quien transita su propio desierto interior. Cada fotografía es un viaje a las emociones del momento, esos momentos eternos que solo se encuentran en la soledad del que despierta en medio de la nada y, de repente, percibe la totalidad.

Armonía                                                                                                               Nueva Percepción             © Pablo Pro 2008

Es entonces cuando todo cobra vida y la observación interna comulga con un entorno de aparente inmovilidad. En ese preciso instante, una corriente de emociones fluye para recoger en el fondo de la cámara un néctar capaz de saciar la sed del observador.


Estas fotografías forman parte de un conjunto expositivo, en el que se incluyen elementos relacionados directamente con el desierto como es la arena o la alta temperatura de la sala de exposiciones, con la vida alrededor del desierto mostrada a través de sonidos e imágenes, con la naturaleza viva del desierto, y con las sensaciones en el desierto mediante la invitación a la introspección personal.


Para conseguir ese efecto de realidad precisa en la que el espectador pueda recorrer hacia su propio interior el viaje que nos propone Pablo, se ha elegido imprimir las fotografías en papel cromogénico y montarlas en un sándwich de metacrilato y dibond. Esta formula expositiva nos proporcionan la sensación de máximo brillo y nitidez, acentuando el sentido de  realidad de las fotografías y, al montarse a sangre, la sensación ligera y liviana de las fotografías nos invita a adentrarnos sin barreas en el desierto.

Vista en el Shoroom, Apertutra © Pablo Pro 2008.

De esta manera, el trabajo de Pablo se aleja de esos fotógrafos de antaño ya que no pretende mostrarnos lugares exóticos, sino que nos invita a explorar el mundo, nuestro propio mundo interno a través de los ojos del sentimiento y las emociones.

Vida, Muerte, Rezo, Amor   © Pablo Pro 2008.

Hallar el sitio propio puede llevar toda una vida,
ese lugar donde uno se siente fuerte de forma natura.
Quizá sea el desierto el mejor de los parajes
para saciar la sed de respuestas…

"Desiertos dentro de desiertos"

Texto de Lydia Iovane






miércoles, 21 de noviembre de 2012

Impresión digital sobre piedra.



La piedra como elemento decorativo puede servir para crear múltiples sensaciones. Su textura, color o rugosidad, son características con las que crear espacios que trasmitan emociones.












Si a este hecho le sumamos la posibilidad de imprimir imágenes que maticen los estímulos que se quieren transmitir, nos encontramos con el trabajo que Miguel Moreno Mateos ha realizado en el escaparate de nuestro Showroom en la calle Tellez de Madrid.




En nuestro departamento Art I+D+I no dejamos de investigar para innovar y desarrollar todo el potencial de los sistemas de impresión. Para ello buscamos la colaboración con otros profesionales y empresas que aportan su creatividad como es el caso de GM3 estudio de paisajismo.

Desde la perspectiva de GM3, el paisajismo no se reduce a una profesión especializada en la creación de espacios amplios como jardines y parques, también puede ser aplicada en lugares menos comunes como es un escaparate. Y es aquí donde confluye la creatividad de Miguel y la vocación Clorofila Digital en relacionar lo natural con lo tecnológico.






Para crear este espacio GM3 ha tenido la idea de transmitir sensaciones otoñales con la utilización de plantas e imágenes de hojas impresas en piedra caliza.










Una vez preparados todos los elementos se ha comenzado colocando el mosaico, según el diseño previsto del espacio. Menos mal que cada pieza fue numerada antes de imprimir ya que el montaje del puzzle era complicado.









Poco a poco las piezas impresas fueron tomando su sitio, y el conjunto se fue completando con más elementos como piedras sin impresión y plantas decorativas.













En este caso Miguel seleccionó tres tipos de plantas de tonos otoñales como la Nandina domestica, un arbusto de origen asiático cuyas hojas poco a poco toman un agradable tono rojizo mezclado con verdeel Cotoneaster horizontales de hojas pequeñas que se tiñen de un rojo anaranjado muy luminoso, y la Stipa tenuísima que es una planta decorativa con espigas de color ocre que se presentan en los extremos de las hojas como si fueran su prolongación.



El resultado es una combinación de sensaciones. La disposición de las piezas cuadradas del mosaico sugiere la creación digital de imágenes, algo así como si fueran píxeles de gran formato. Por otra parte, la imagen impresa nos lleva a pasear por parques otoñales. Y el conjunto se completa con plantas que nos trasladan a espacios de naturaleza exótica.


Todo este trabajo de creatividad al servicio de la decoración no pasa desapercibido. Como se puede apreciar, Miguel Moreno Mateos ha conseguido crear un espacio llamativo e innovador y Clorofila Digital lo ofrece como propuesta de inspiración.
 











miércoles, 31 de octubre de 2012

Fotógrafos. La voluntad de contar.


De la mano de Enrique Cano, la Fundación Telefónica presenta esta exposición que narra la historia viva de la fotografía documental española desde los últimos coletazos del franquismo hasta la actualidad.

Esta historia se ve reflejada en los ojos de 54 personas que durante este tiempo han dedicado su voluntad, ingenio y pasión, a reflejar en fotografías la realidad de los cambios y la evolución de la sociedad, siempre desde sus propias búsquedas personales.


Son todos los que están, pero no están todos los que son


Como bien dice Eduardo Rodríguez Merchán en el prologo del libro que se ha editado en conjunto a la exposición, más allá de “el homenaje de un fotógrafo a sus compañeros de profesión”…, “Enrique Cano dio rienda suelta a un peligroso experimento casi meta-fotográfico que planteaba aunar la mirada del que mira con la del que es mirado, que a su vez está pendiente de cómo le miran. Una especie de triple salto mortal en el alambre del equilibrio fotográfico”.

Esta es la historia de ojos que miran y actúan, de observación profunda y narrativa visual, es la historia de hombres y mujeres que ya peinan canas y en sus manos guardan el salto de una fotografía plasmada en blanco y negro a otra dominada por los códigos binarios.

En palabras de Enrique Cano, “cuando les retrato y me paro a observar con calma las copias, lo que advierto sobre todo en sus miradas es el paso del tiempo, de mi tiempo…”

Detalle de la exposición.

Y es esa capacidad de detener el tiempo para poderlo observar con calma lo que nos han regalado todos los representados en las fotografías de la exposición a través de su voluntad de contar con imágenes nuestra propia historia. Ahora son ellos los observados, y todos nosotros como espectadores nos identificamos con la historia que cuenta cada retrato.

En esa voluntad de rizar el rizo de la comunicación visual hay aspectos sutiles añadidos al propio trabajo de creación fotográfica realizado por Enrique. En el prologo del libro se explica con mucha elegancia todo ese esfuerzo de creación. Incluso, en lo que afecta a Clorofila Digital como el laboratorio que ha realizado las copias de la exposición, se menciona el trabajo Antonio Navarro para aportar las últimas sensaciones visuales a las fotografías.

Detalle de la exposición, Joam Colom.


Pero además de todo esa labor, necesaria para la consecución de la exposición que puede verse en la Fundación Telefónica hasta el 30 de enero de 2013, está la parte que da forma material a las imágenes. En este caso, se eligió la suavidad visual que aporta un papel como el Photo Rag de Hahnemühle y, una a una, cada fotografía fue ajustada por nuestros técnicos para que, a la hora de imprimirse con una impresora Desingjet de HP, los tonos y los colores coincidieran con las sensaciones que Enrique buscaba en cada imagen.

El acabado se ha conseguido montándolas en cartón pluma y enmarcándolas con una moldura de madera Wengue. Curiosamente, para que no se perdiera la sensación aterciopelada que este tipo de papel aporta a la imagen se decidió no colocar ningún tipo de protección, como un cristal o un metacrilato, a las fotografías. Este hecho, permite contemplar la exposición en toda su exquisitez. Sin embargo, deja abierta la puerta a que algún espectador meta el dedo en el ojo a alguno de los retratados. Bueno, si ocurre no lo sentirán físicamente, sólo sentirán una turbación en el alma, ya que lo que queda claro viendo la exposición es que Enrique Cano ha conseguido capturar el alma de muchos de los fotógrafos más significativos de la historia viva de este pías.

Aquí os dejo un video sobre la exposición.



miércoles, 24 de octubre de 2012

¿Es perdurable la Fotografía? Mitos y realidades.


Antes de comenzar a analizar la cuestión, me gustaría aclarar el significado que adquieren varias de las palabras que se relacionan constantemente con los valores y capacidades que se le otorgan a un determinado objeto fotográfico en relación a sus expectativas de vida.

















De esta manera, tenemos la palabra DURABILIDAD. Esta palabra, desde los criterios de conservación, se relaciona, principalmente, con la resistencia física y mecánica de una fotografía.

La siguiente palabra que solemos encontrarnos es ESTABILIDAD. En nuestro contexto, esta palabra hace referencia a la facilidad que tiene de reaccionar, o no, una fotografía, frente a determinados agentes medioambientales.

PERMANENCIA es otra de las palabras más utilizadas en el análisis de las cualidades de las fotografías. Su significado se relaciona con los ratios de desvanecimiento que una imagen puede sufrir en condiciones concretas.

Otra palabra menos común, pero también utilizada es el término LONGEVIDAD. Se suele entender como la capacidad de vivir un determinado periodo de tiempo, pero por lo general no se relaciona con la calidad de vida durante ese tiempo.

La última palabra es aquella que nos atañe, PERDURABILIDAD. Esta palabra se suele interpretar como la mayor o menor capacidad que adquiere una determinada fotografía de permanecer en el tiempo y en buenas condiciones, en relación a los elementos que le rodean y su propia naturaleza material.



Ahora que tenemos más claros estos conceptos, podemos empezar a entender que nos indican con las distintas informaciones que circulan en relación a las expectativas de vida de las fotografías.

La conservación de fotografía, como ciencia relativamente moderna, ha evolucionado junto con las nuevas situaciones que ofrecen los medios digitales. Antes de la generalización del la utilización de medios electrónicos para la creación de imágenes fotográficas, todo se fundamentaba en lo mismo; el análisis de las estructuras materiales que forman los objetos que llamamos fotografías -ya fueran objetos directos de cámara, normalmente los identificamos con los negativos, pero también conocemos muchos positivos directos de cámara, y por supuesto los distintos tipos de imágenes positivas, que comúnmente en España se conocen como “copias”.

Ahora con los medios de creación digital debemos hacer una diferenciación en la aproximación a su estudio desde la perspectiva de su conservación. Por una parte están todos las imágenes que necesitan un periférico, ya sea un monitor de ordenador o un proyector, para ser observadas. Esto es, lo que se consideran ficheros digitales de imagen fotográfica.

Y por otra parte, tenemos los objetos impresos que han dejado de ser digitales para formar parte de la materialidad analógica que nos rodea.



Esta conferencia, que aunque hará menciones a momentos históricos anteriores, se centra en el estudio y compresión de las particularidades, en relación a su perdurabilidad, de estos objetos fotográficos que podemos tocar con nuestras manos. Los otros, los llamados ficheros digitales, los dejamos para otra ocasión.

Con respecto a estos objetos fotográficos, susceptibles de tener un valor conceptual extra por la materialidad que les da forma. Hemos de decir que es esa materialidad la que les otorga, en primera instancia, su capacidad de perdurar en el tiempo. En este sentido podemos utilizar el símil de la estructura genética humana.



Las particularidades genéticas de un bebé son las que, a priori, definirán sus capacidades de sobrevivir y evolucionar en este mundo. Aunque por supuesto, el desarrollo de su crecimiento, con buena o mala alimentación, con buena o mala educación, nacido en una familia rica o pobre, afectarán de manera directa en su evolución como ser.

Salvando las distancias entre la genética y las estructuras materiales inanimadas, podemos encontrar cierto paralelismo metafórico en la evolución de un determinado objeto, en este caso, fotográfico. Los materiales con los que es creado ese objeto de colección junto con las reacciones químicas en el caso de fotografía química, y los componentes de tintas y soportes en las impresiones digitales, determinan de forma directa la expectativa de vida de una fotografía.



Pero -siempre hay un pero-, igual que en caso de ese bebé, sus condiciones de vida, el trato que se le de, el cariño con el que se le cuide, incluso la exigencia a la que se le someta, producirán un efecto directo, primero en su calidad de vida, y segundo en su perdurabilidad.

Por lo tanto, vamos a hablar de estas dos fases. La intrínseca, propia y exclusiva de la “genética” de una determinada fotografía. Y la extrínseca, el contexto en el que se desarrolla como objeto, esto es; los elementos medio ambientales junto a la protección y a la explotación cultural que se de a una obra de arte creada por medios fotográficos.

De esta manera, para poder responder a la pregunta que da título a esta conferencia, tomamos como partida dos aspectos. Los elementos internos, definidos por las características materiales intrínsecas de un determinado objeto fotográfico, esto es, la identificación precisa de su tipología como objeto.

Y los elementos externos, que se relacionan directamente con todas las circunstancias que rodean a ese objeto fotográficos.



Esta es la primera fase de la conferencia. Si queréis podéis acudir el viernes a las 11:30 al Matadero de Madrid para saber cómo acaba esta historia.

viernes, 19 de octubre de 2012

Segunda piel.


La rotulación es una más de las actividades profesionales que, como centro de impresión digital avanzada, Clorofila Digital lleva a cavo.

Principalmente, la rotulación se entiende cómo la aplicación de una segunda piel para la personalización de vehículos, pero también, utilizando el ingenio y dando una tuerca de vuelta más, el empleo de campas de vinilo se puede utilizar para muchas creaciones de tipo decorativo.

Vinilo impreso aplicado a mesas y sillas.
Cualquier diseño, imagen, o dibujo, puede ser adaptado por nuestros técnicos para, posteriormente, ser aplicado sobre cualquier superficie. El trabajo de vectorizado de imágenes se ha convertido desde hace años en una función más dentro de Clorofila Digital.

Mostrador de la entrada de Clorofila creado con vinilo de carbono.


Esta actividad permite desde la preparación de diseños para ser utilizados por maquinas digitales de corte, para la adaptación de imágenes a cualquier tipo de mobiliario, e incluso, como ya hemos comentado, para la preparación de patrones en tejidos impresos para la creación de nuevos modelos en moda.

Para la rotulación de coches de la flota de DAINESE, empresa dedicada a la comercialización de ropa y complementos especializados para motoristas, se decidió aplicar una “piel” hecha en vinilo de carbono sobre la que se aplicó vinilo de corte con los diseños gráficos que el cliente solicitó.

Frontal del coche completamente vinilado.
El vinilo de carbono, una vez colocado, es prácticamente imposible de distinguir de la fibra de carbono, aportando un aspecto totalmente personalizado gracias a la variedad de acabados que se comercializan.

Detalles del acabado

El vinilo de fundición para corte se utiliza con elementos gráficos de tintas planas para crear logotipos y diseños de marca, que son fácilmente aplicables sobre cualquier superficie, y bien trabajados, son muy resistentes a la intemperie.

Detalles de los logotipos.
Los resultados pueden ser tan personales que hasta la textura con la que se identifican los productos que una empresa comercializa pueden ser parte de su publicidad móvil.

Parte posterior del vehículo.

Este tipo de trabajos sobre vehículos a caballo entre el tuning y la publicidad resultan muy llamativos. Cada vez más, tanto empresas como particulares, buscan la diferenciación para mostrar su propia personalidad, ya sea profesional o personal, con la que destacar en este mundo globalizado.

Un coche pequeño pero llamativo.